Comienzo la lectura de mi modesta apreciación con este significativo proverbio sacado de las páginas de este libro y que no pretende nada más que darles la dimensión antropológica del baobab। Y cito:
Se tomas el agua con las semillas del baobab, quedaras protegido del ataque de los cocodrilos. Pero si te atreves a arrancar una flor del baobab, morirás devorado por un león.
La primera constatación que tuve, una vez el libro llego a mis manos, fue de que el libro era bello. La segunda constatación fue que su autor era un peruano, un fulano llamado Rafo Díaz y que había nacido en un local habitado por espíritus, fantasmas y otros seres extraños, o sea, el autor del libro "El corazón enamorado del baobab", viene de un lugar extraño, propicio para el nacimiento de brujos y chamanes. Tal vez ha sido esa proveniencia que hizo que él se volviera escritor. Quién sabe? La tercera constatación fue el haber descubierto, con algo de perplejidad, que los baobabs, esos árboles seculares existentes en nuestro país, también amaban.
Esa perplejidad me llevo a intentar descubrir la historia de ese árbol sagrado. Y descubrí muchas cosas. Descubrí, yo que nada se dé árboles, que el "embondeiro" también se llama baobab. Y aquí me acorde del título del libro de un autor mozambicano cuyo reconocimiento, por parte de todos nosotros, tarda en aparecer, Suleiman Cassamo, que escribió y público en 1997, una bellísima colección de cuentos llamada exactamente "El Amor del Baobab", o sea, el amor del "embondeiro", un amor que es elevado a la dimensión y grandiosidad comparable a la del propio árbol, todo escrito de esa forma que caracteriza la escritura cassamiana, o sea: la contención del discurso, el trabajo de la palabra, el trazo cultural, la frase corta y poéticamente simple.
Poco importa pues el universo al que el autor se dirige, aunque sea legítimo afirmar que en El Corazón Enamorado del Baobab, además del encuentro con la cultura y la memoria, se siente ese continuo retorno a los lugares de la infancia que el imaginario de Rafo Díaz nos permite. Supongo que la posibilidad de regresar a los tiempos de la infancia, al universo del sueño, de la pureza, debe haber sido uno de los mayores placeres del autor a lo largo de la escritura. Supongo que todas las veces que eso acontecía y el autor se alejaba de este mundo de desencantos para vivir en un mundo de magia, se sintió el hombre más feliz de todos los hombres, si consideramos que solo se puede ser feliz cuando la escritura nos permite llegar a los lugares de la utopía.
El texto que da el título al libro, materializa lo que es la vocación de los cuentos de tradición oral, que es de dejar un legado, primero cultural, segundo el aprendizaje de las cosas de la vida, incluyendo, obviamente, el amor. La lectura de este libro constituye también un acto de aprendizaje, pues existe una deliberada intención de transmitir conocimientos sobre el árbol más grande que existe en África, un árbol que decora las historias de los libros, que sustenta mitos e desarrolla creencias. De modo que podemos concluir que a un árbol con todos esos méritos no le puede faltar nada para poseer la capacidad de amar.
Se puede decir, sin ninguna posibilidad de error, que estamos ante una de esas obras que sirve perfectamente para quien pretenda iniciar una relación con la literatura, justamente porque transporta el conocimiento que Rafo Díaz se fue apropiando como artista multifacético, esencialmente como creador y contador de historias. Mi profunda esperanza es que este libro llegue, sobretodo, a las manos de los niños, si consideramos que cuando más temprano los mas jóvenes entran en contacto con las historias, con los libros llamados infantiles, con el mundo de la fantasía o imaginario, mejor será su desenvolvimiento y más rápido el niño despierta al mundo de la literatura y se convierte en una persona creativa y reflexiva.
Para terminar quiero decir que a pesar de haber leído atentamente estas interesantes historias permanezco aun con la mismísima pregunta que durante algún tiempo de su infancia atormento a Rafo Díaz: "Como es que un árbol podía ser tan grande y capaz de destruir un planeta entero?".
Muchas gracias.
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